Cómo enseñar a un perro a dar la pata: guía paso a paso
Escrito por Jesús Sánchez Diago
06 de September de 2026
La pata sobre la mano es el primer truco que intenta casi todo el mundo, y también el que más veces termina en un tira y afloja con el perro sujeto por la muñeca. Se enseña al revés de como parece: no le coges la pata, esperas a que la levante él y le pagas ese instante exacto.
Cómo enseñar a un perro a dar la pata se resuelve con premios pequeños, sesiones de cinco minutos, precisión en el momento del premio y cero prisa. Aquí tienes dos métodos según el carácter del perro, cuándo meter la palabra «pata», cuánto suele tardar y los fallos que alargan el proceso. Sitúalo antes de empezar: esto es un truco, bueno para la atención y para acostumbrarlo a que le manipules las patas. Para el día a día pesan más las órdenes básicas de obediencia como «quieto» o la llamada.
Qué necesitas antes de enseñarle a dar la pata
Poca cosa, pero tenla lista antes de llamarlo: un perro que se aburre esperando a que abras la bolsa de premios ya empieza en desventaja.
- Premios pequeños y blandos. De un bocado, que se traguen sin masticar. Vas a dar entre diez y veinte en una sesión, así que trocéalos: con galletas enteras acabas con un perro lleno a los tres intentos.
- Un sitio tranquilo y conocido. El salón de casa, sin otros perros alrededor y sin la tele puesta. La calle llega mucho después.
- Que ya sepa «sienta». Es la posición de partida: sentado, el peso se reparte de forma que levantar una pata delantera le sale casi solo. Si todavía no lo tiene fijado, empieza por ahí.
- Un clicker, si te manejas con él. Para el segundo método ayuda mucho a marcar el gesto con un clicker en el momento justo. Sin clicker, un «sí» corto y siempre igual hace el mismo trabajo.
Una advertencia por delante de todo lo demás: en ningún paso de este tutorial se le coge la pata al perro para levantársela. Forzar la articulación de un animal que no ha ofrecido el movimiento le incomoda, y en un perro con dolor de codo o de hombro puede hacerle daño. Todo lo que sigue funciona con gestos que él decide hacer.
Cómo enseñar a tu perro a dar la pata paso a paso
Hay dos caminos que terminan en el mismo sitio. El primero provoca el gesto con la mano y sirve para la mayoría de perros. El segundo espera a que el perro lo haga solo y va mejor con los que ya manotean cuando quieren algo. Elige uno, dale cuatro o cinco sesiones y cambia solo si no arranca.
Método 1: el premio en la mano cerrada
El más directo, y el que mejor funciona con perros comilones.
- Pídele «sienta» y colócate delante, a su altura, agachado o sentado en el suelo.
- Enséñale un premio, ciérralo en el puño y baja la mano cerrada hasta la altura de su pecho, a un palmo de él.
- Deja que huela, lama y empuje el puño con el morro, sin abrir la mano ni decirle nada. Esta parte dura veinte o treinta segundos y es la que hace el trabajo.
- Antes o después prueba con la pata. En cuanto la levante, aunque solo te roce la muñeca, marca con el clicker o con tu «sí» y abre la mano.
- Repite entre ocho y diez veces. Vas a notar que cada vez tarda menos en pasar del morro a la pata.
- Cuando llegue casi sin dudar, sube el listón: espera a que apoye la pata en tu mano y aguante un segundo antes de marcar.
Si en un minuto entero no despega la pata del suelo, mueve el puño ligeramente hacia un lado. Ese desequilibrio pequeño hace que muchos perros levanten la pata para reajustarse, y ese es el movimiento que buscas.

Método 2: capturar el gesto que ya hace
Para el perro que te da con la pata en la pierna cuando quiere que le hagas caso, y para los que se agobian con la mano cerrada delante del morro. Aquí no provocas nada: pagas lo que ya ocurre.
- Ten premios encima durante el día, en un bolsillo o en un bote a mano.
- Cada vez que levante una pata delantera por su cuenta, para pedirte comida o al reajustarse sentado, marca en ese preciso instante y dale el premio.
- En una o dos sesiones empezará a ofrecerte la pata a propósito, mirándote. Esa es la señal de que ha atado el gesto con el premio.
- A partir de ahí, marca solo las patas que levante sentado y a media altura. Las demás las ignoras, sin regañar.
Con el clicker este método va notablemente mejor: el sonido es idéntico siempre y llega antes que cualquier palabra. La lógica es la de la educación canina en positivo, reforzar lo que quieres que se repita y dejar pasar lo demás.

Añadir la palabra «pata» y la señal de mano
Este es el paso que casi todo el mundo adelanta, y adelantarlo estropea el truco. La palabra se introduce cuando el gesto ya sale ocho de cada diez veces. Si la dices mientras el perro todavía anda probando con el morro, «pata» acaba asociada al desconcierto.
Cuando el gesto sea fiable, di «pata» un instante antes de que la levante, marca y premia. Veinte o treinta repeticiones en varios días bastan para que la palabra tire del gesto por sí sola. Después retira la comida de la mano: ábrela vacía y saca el premio del bolsillo cuando apoye la pata. Así la mano abierta se convierte en la señal visual.
El último ajuste es pasar de premiar siempre a premiar de vez en cuando, alternando con una caricia o un «muy bien». Un truco que solo funciona con comida a la vista está a medio terminar.
Cuánto tarda un perro en aprender a dar la pata
Con sesiones de tres a cinco minutos, dos o tres veces al día, muchos perros ofrecen la pata de forma fiable en tres o cuatro días. Otros necesitan una o dos semanas, y algunos tardan más porque su manera de resolver pasa antes por el morro o por quedarse quietos esperando instrucciones. Nada de eso indica que el perro sea torpe.
Lo que sí hace diferencia es la constancia. Cinco minutos cada día valen más que media hora del domingo, porque la sesión larga acaba con el perro saturado y contigo repitiendo la palabra sin premiar nada. Los cachorros aprenden rápido y se cansan igual de rápido: con ellos, tres minutos y a otra cosa.
Si tras dos semanas de trabajo diario no hay avance, revisa el momento del premio antes que la capacidad del perro. Y si retira la pata sistemáticamente o se queja al apoyarla, deja el truco y coméntalo con tu veterinario: una molestia articular se manifiesta así.
Errores frecuentes al enseñar a dar la pata
- Cogerle la pata y levantársela. El fallo más extendido. El perro solo aprende a dejarse hacer, y la asociación que se lleva es que tu mano va a por la suya. En perros que ya han pasado por manipulaciones incómodas, esto acaba en pata retirada cada vez que te acercas.
- Premiar tarde. Si el premio llega cuando el perro ya ha bajado la pata, lo que estás pagando es bajarla. El margen útil ronda el segundo, y ahí es donde el clicker gana a la voz.
- Sesiones largas. Pasados cinco o seis minutos se desconecta y empieza a probar cosas al azar. Corta siempre con un acierto.
- Repetir «pata, pata, pata» sin que el gesto exista. La palabra pierde valor a cada repetición vacía. Si no responde a la primera, vuelve un paso atrás en lugar de insistir.
- Entrenar en mal momento. Recién llegado del paseo y excitado, o agotado a las once de la noche, no está para aprender.
- Cambiar de método cada dos días. Alternar entre la mano cerrada y la captura confunde el criterio del perro. Elige uno y dale una semana.
De «dar la pata» a «chocar los cinco» y otros trucos
Una vez fijado, el truco abre una serie completa sin apenas trabajo extra, porque el perro ya entiende el juego de mover una pata para ganarse algo.
- La otra pata. Usa una palabra distinta desde el principio, «la otra», y ofrece la mano contraria. Muchos perros insisten con su pata favorita: ignora esa y marca solo cuando pruebe con la buena.
- Choca esos cinco. La misma pata, con tu mano abierta más alta y vertical. Sube la altura poco a poco para que no tenga que incorporarse de golpe.
- Saluda. A partir del choque, retira la mano un poco antes de que llegue y marca la pata en el aire.
Los trucos entretienen y afinan la atención, y esa es toda su función. La convivencia se resuelve en otro terreno, el de la llamada, la correa, la soledad y la convivencia con otros perros, que es la diferencia entre educar y adiestrar. Si quieres estructurar el trabajo más allá de los trucos, mira otros métodos de adiestramiento y elige el que encaje con tu perro.

Preguntas frecuentes
¿A qué edad puede aprender un perro a dar la pata?
Desde los dos o tres meses, en cuanto tenga coordinación para sentarse y mantenerse. Con un cachorro, sesiones de dos o tres minutos. Un adulto o un senior lo aprende igual de bien siempre que las articulaciones acompañen; en un perro mayor con artrosis, el truco se deja estar.
¿Cuánto se tarda en enseñar a un perro a dar la pata?
Habitualmente entre tres días y dos semanas, con sesiones cortas diarias. Depende del perro, de lo motivado que esté por la comida y sobre todo de la precisión con la que premies el momento en que levanta la pata.
¿Por qué mi perro no quiere dar la pata?
Lo más habitual: el premio llega tarde, o ya se le ha forzado la pata alguna vez y asocia tu mano con algo desagradable. También hay perros cuya forma natural de resolver pasa por empujar con el morro. Prueba con el método de captura, que respeta lo que el perro ofrece por su cuenta. Si además rehúye apoyar el peso en esa pata, revisa el motivo con tu veterinario antes de insistir.
¿Tiene sentido enseñar a un perro a dar la pata?
Sí, con la utilidad justa. Entrena la atención sobre ti, es un ejercicio mental agradable en días de lluvia y acostumbra al perro a que le toques las patas, lo que después ahorra forcejeos al cortarle las uñas o secarle al volver del paseo. Como herramienta de manejo no aporta nada: para eso están «quieto», «aquí» y «deja».
Empieza hoy con una sesión de cinco minutos y un puñado de premios troceados. Si se queda mirándote sin mover la pata, no le levantes la mano tú: cierra el puño, espera y dale tiempo a que se le ocurra.